Teniendo alas,
quieren piernas.
Siendo de arcilla,
tienen corazones de piedra.
Y esto es lo que te cuento,
mi vida hecha verso.
Dolor dosificado en lineas
en las que me dejo el puto aliento.
Llegue a estar en las cuerdas
por locas de mierda.
Historias a medianoche
donde la locura transitoria de tus piernas
hacen del frío un estado de ánimo,
y de tu piel
una cama en la que quedarse a vivir.
Y es que no se dan cuenta de que para volar,
lo de menos son las alas,
que lo que realmente falta son ganas.
@CSKEscribe
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