El brillo de tus ojos en pleno polvo.
Que sí,
que sobre tu cuerpo desnudo
hay mil poemas también aunque seas la musa de alguien como yo.
Por eso,
te lo digo hasta cuando estoy cachondo.
Que todos morirán vírgenes excepto los que follen contigo.
O de ti.
Pegados y sudados. La envidia del resto
y en mi retina,
grabado ese puto momento
en el que en pleno orgasmo
deje de estar muerto,
de vivir en el cementerio para volver a tu espalda y definitivamente,
vivir.
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