A veces escribo sin querer,
sin darme cuenta.
Otras en cambio, te veo y dejo de ser yo para convertirme en un turista en tu pelo, un viajero en tu regazo.
Pero siempre, acabo cayendo en la cuenta de que tus labios son veneno y veneno serán.
Que bueno, visto así no parece tan malo pero cuando lo único que te da vida es eso que te mata por dentro te das cuenta de que o estás borracho o enamorado.
Y créeme, hace tiempo que no sé que es cada cosa.
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