Cuando uno muerde el polvo tantas veces, se da cuenta de las cosas.
De que da igual que aceleres o frenes,
porque nunca llegaras a tiempo
para verla amanecer.
Y es que las dudas y las deudas
nos hacen un poco más humanos cada día.
Y yo, antes de conocerla
era sólo una silueta más,
un contorno que difuminaba la espera de una nueva estación
en la que por fin
no te encuentre en cada falda,
en el que
no te vea en cada despedida de aeropuerto.
@CSKEscribe
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