jueves, 25 de septiembre de 2014

Cosas y personas.

Sé de cosas que se rompen
en pedazos
cuando no se les presta la suficiente atención.

Bueno, cosas y personas.

Sé de regalos que no vienen con lazos,
que no les hace falta
porque ellos mismos son el mayor presente.

Y sí, también hablo de personas.

Que te prenden desde las mejillas
hasta tus pies.
Esos que creías que morirían
solitarios
y fríos.                     
                                  
Pero es que el crucigrama 
no se resuelve en otro sitio
que no sea en la cama.

Entre dudas y almohadas
me sentía cómodo,
me sentía en casa.

Importante no confundir con hogar,
eso sin lugar a dudas
eras tú
cada vez que te echabas a ti misma
para volver sin motivo alguno
                   con total sorpresa
y así volver a provocar caos en el vacío.

Que a fin de cuentas,
es lo único que realmente te gustaba
de mí.

Esa putada que era el saber,
que siempre que volvías, lo hacías
con la certeza de que había dejado la puerta abierta,
la nevera repleta de cerveza
y una habitación que apestaba a tus recuerdos de mierda.


@CSKEscribe

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