Siempre creí en el amor a primera vista
en finales felices como Cenicienta y Caperucita.
Pero yo que sé,
me hice mayor
y supongo que con el tiempo desapareció lo mejor.
Me hice compañero de más vicios que virtudes
y alguien por el camino me enseñó esa manía de mezclar los malos momentos con ron. Y algo de rock n' roll.
Sigo sin saber.
Hay demasiado caos en mi cabeza
como para poder llamarlo desastre o como para reconocerlo con la piel de alguna mujer.
Condenado a arrastrar la mano por el papel,
y con el miedo continuo de que esta terapia casi diaria
algún día deje de hacerme efecto
y ni escribiendo(te) pueda sentirme bien.
Todo son suposiciones al fin y al cabo,
los malos agüeros nunca fueron eternos
y sé que en algún momento error y acierto
se trasladaran a un único cuerpo.
Que me cruzo en los andenes
con corazones ajados
que sobreviven bajo una capa pulcra de maquillaje y sonrisas falsas.
Pero así es la ciudad y el humo que tragamos,
sin hacer caso a la madre
y confundiendo constantemente ángeles con diablos.
Dedico textos a los hijos que no he tenido,
como a la que se fue sin previo aviso.
Tropiezo y vuelvo a poner la piedra en el mismo sitio del camino,
porque al fin y al cabo como en casa no se está en ningún sitio
y bajo su falda yo veía siempre el tapete de "Bienvenido".
@CSKEscribe
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