Como Caperucita y su cuento,
acabo en el fondo de otro.
Su falda conquistada por mil csballeros
se convirtió en un auténtico desierto.
De esos en los que gobierna los oasis
que se esconden bajo tus párpados.
Dónde sólo hay sitio para el recuerdo
de aquellos que promulgaron
referéndum por todas las causas perdidas,
las batallas ganadas
las esposas encajadas
y los besos que dimos en otras bocas.
Y es que como una puta cascada
gobernada por la incertidumbre más absoluta venían las interrogaciones a mí.
En el mismo Madrid
dónde nada se dice
porque las palabras como su portador
poco importan ya.
Y es que sólo interesa la musa
y su acierto,
su pretexto para hacer del vivo un muerto.
Solo importas tú, Marilyn.
@CSKEscribe
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